Todo está en la traducción

Tengo un sueño en el que camino al lado de una pileta larga llena de peces. No puedo verlos, sólo la orilla de piedra y la superficie picada del agua. Avanzo y sé que los animales me siguen, o tal vez yo los sigo a ellos. No los miro, pero allí están. Pura cuestión de perspectiva. Si estuviera viendo la escena desde un punto más alto, seguro podría ver las formas anaranjadas impulsándose.

Todo es cuestión de perspectiva. Del punto en el que uno se sitúa. Hasta para leer un libro otra vez. O ver una película de la adolescencia. Simplemente uno ya no está parado en el mismo lugar. La vida juega a hablarnos en el mismo idioma que nosotros traducimos de forma distinta cada vez que escuchamos la frase. Por eso es que algunas experiencias se nos presentan como novedosas, aunque ya las hayamos vivido varias veces.

A los que nos gusta jugar a encontrar la esencia del sentimiento de un idioma al otro, siempre le podemos agregar una rayita de interpretación al asunto. Deberíamos también recordar que eso hacemos con todo y todos los que se nos atraviesan. Los traducimos hacia lo que entendemos y ese traslado de imágenes nunca es completamente fiel, porque pasa por nuestro filtro.

Tal vez, a lo más que podemos llegar, es a ver el entorno y saber que hay peces en el agua, aunque no los miremos.

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