Estoy cantando Time After Time de Cindy Lauper y no sabía que me la sabía. Deben haber tantas gavetas dentro de mi cerebro llenas de letras de canciones que tal vez por eso no recuerdo los nombres de las personas.
Sherlock Holmes decía que había información irrelevante para su vida y que por eso la olvidaba inmediatamente (cosas triviales como que la luna gira alrededor de la tierra, nimiedades). Que el cerebro tiene capacidad limitada y que un pedazo nuevo de información desplaza a otro. Esto no es cierto. La forma en que funciona la memoria es más como globos amarrados más o menos firmemente. Las emociones sujetan los recuerdos de forma más permanente y la cronología en nuestra vida también sirve de asidero. Las cosas que aprendemos de niños se quedan con nosotros más tiempo.
Si tenemos en cuenta que muchos de los recuerdos que tenemos no son originales porque los manipulamos y, el resto de cosas no se nos quedan tan fácilmente, es una maravilla que recordemos del todo. Por eso no me molesta tener una rocola en la mente y poder cantar tantas y tantas canciones, aunque tenga que preguntar mil veces cómo se llama alguien.
