Si no nos hemos hecho a la idea que nuestro mundo está sujeto a cambios ajenos a nuestra agencia y/o voluntad en este último año y medio, no hemos aprendido a vivir. Nos pasa, eso sí puede ser, que los cambios los toleramos porque la mayoría son graduales y nos da tiempo de acostumbrarnos a ellos. Como bajar a un pozo grada a grada. Hasta que estamos muy abajo nos damos cuenta que ya no hay luz.
Sólo cuando hay una crisis que acelera el cambio es que nos obligamos a aceptarlo. Puede ser un accidente. O una pandemia. Pero lo más probable es que, lo que queda después, sus consecuencias, sean simplemente lo que ya se venía gestando desde antes. Una relación no termina por un encontronazo. Termina más rápido después del choque, eso sí.
Me ha costado aceptar que las cosas siempre mutan. Que no puedo escudar mi vida detrás de rutinas. Pero, creo, que éstas me van a ayudar a sobrellevar mejor las diferencias que encuentre cada día.
