Nunca le he puesto atención al jardín. Supongo que el encierro me tiene más consciente de lo que me rodea y salgo a regar la grama inexistente todos los días. Mis amigas, que sí saben de qué hablan, me recomendaron aflojar la tierra, aunque le saque las raíces a la grama. Necesitan un suelo suave en dónde prosperar y el hecho de moverlas, debe hacer que se propaguen.
No es ni sencillo, ni divertido. Eso de que le muevan el piso a uno duele, es cansado, saca ampollas. Necesita de esfuerzo y vista hacia el futuro. Creer que el trabajo duro de hoy ayudará a que todo sea más fácil mañana. Porque, claro, sería más sencillo simplemente seguir saliendo a regar y pensar que las cosas van a estar mejor.
Estoy segura que, en un par de días, voy a querer ponerle piso al jardín y salir del asunto. Como también sé con certeza que voy a continuar usando la piocha hasta mover toda la tierra. Conozco del esfuerzo y sus recompensas. Pero mañana.
