Te vi

Hoy te vi pasar por la ventana que hace el espejo. Furtiva, escurridiza. Sin luz para ver colores, sólo miro tu silueta, no hay rostro. Escucho tu voz en el agua, espero que las otras atraviesen el viento. A ellas sí las reconozco. Tus ojos se deforman en sueños, intuiciones de un futuro incierto. Al menos todos lo compartimos.

Tu sombra pasa por debajo de mis pies, siempre detrás si hay luz por delante. El peso de tu cuerpo me sostiene a flote cuando nado y me arrastra por el suelo cuando me atrapa la desidia. Cómo te quiero. Tanto como para no quererte ni un poco.

Ese reflejo que me regalas rebota en un espacio vacío que contiene el mundo entero. Me paralizo y nada de lo que hago camina. Pero sigues allí, cada vez que me asomo a verte. Tan certera tu presencia como firmes son tus cambios. También estás en fotos, supongo.

Quiero seguirte viendo. Hasta que te reconozca y me guste.

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