Parte de convivir durante mucho tiempo es conocer hasta los pensamientos no manifestados. Lo veo hasta con mis animales, la forma en que el gato se le acerca a la gata sólo para sacarla de su paz. Es fácil creer que uno ya sabe todo del otro. Y es incorrecto.
Para tener una buena relación, uno tiene que tener cierta seguridad en la consistencia del comportamiento del otro. Es poder cocinarle su plato favorito y que siga siendo su plato favorito. Pero a veces es lo adormece a uno en una ilusión de no tener nada más qué aprenderse. Y no. Hasta con los humanos, el principio fundamental del budismo, mantener mente de estudiante, aplica para una constante mejora.
Yo sé mucho de lo que mi gente va a hacer antes a veces que se les ocurra a ellos. Pero igual espero porque pueden cambiar de opinión en el camino. Y generalmente también estoy preparada para eso.
