Te acompaño

Llega el domingo en la tarde sin hacer nada y está bien. El gato me acompaña, los engendros no pelean, comí rico y tomé cerveza. ¿Puedo pedir más?

Como todo en la vida, siempre se puede pedir más y tener menos. Pero no se trata de eso. Si no de saber qué se quiere y obtenerlo. A veces es sólo cuestión de pedir. Otras de agarrar.

Hoy me acompaño y es bueno saber que no necesito más. Hasta lo que quiero no me es indispensable.

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