Encontrar en Dónde Perderse

Quedarse horas trabajando en algo y no darse cuenta del paso del tiempo, o platicar con alguien hasta que amanece, o meterse tanto en un libro que se cambia de universo, son las cosas que alimentan nuestras almas. Todos tenemos pasiones que nos hacen olvidarnos de lo que nos rodea, eso que nos vuelve la vida más real, aunque sea por una fantasía. Yo sólo tengo que agarrar aviada con una buena historia y ¡adiós LF! Ahora me pasa lo mismo escribiendo, aunque aquí paro hasta que me vacío totalmente de lo que me incomoda y tengo que sacar. Ver a mis hijos concentrarse en un dibujo, en un libro, hasta en una película, es saber que están ampliando sus universos.

Nada es tan real como lo que pasa en nuestros cerebros, allí traducimos el mundo que percibimos con nuestros sentidos, a imágenes, sentimientos, ideas. Poder alimentar esa parte de nuestra humanidad nos aleja de la inmediatez y nos acerca a nuestro potencial.

No se trata de escapar, se trata de complementar. Allí donde uno se olvida de uno mismo, es donde encuentra su esencia. El poder abstraerse de los pensamientos que nos llenan de ruido y concentrarse en una sola cosa. Allí vivimos más plenamente.

Después, cuando salimos a respirar a la superficie, regresamos repletos de nosotros mismos y ya nos podemos compartir. Aunque, ahorita que estoy leyendo Stephen King, no sé si alguien quiera.