«No Soy Tu Amiga»

¿Se los dijo su mamá alguna vez? A mí sí y todavía siento el frío del guacalazo de agua helada. Pues… Es que es feo que a uno la persona que lo sacó del cuerpo le diga que no es su amiga… hasta que uno tiene hijos y lo entiende perfectamente.

Imposible ser amigo de alguien sobre el que tiene que ejercer autoridad, del que tiene la responsabilidad de moldear en una persona decente, al que tiene que consolar ante todo y del que tiene que cuidar sin ser correspondido. Yo a mis amigas no les preparo loncheras, ni comida, ni las llevo al médico, ni sé sus agendas, ni les leo cuentos, ni las corrijo. No son mi problema de educar. Pero a mis amigas sí las puedo dejar de ver. A mis hijos no.

Además, no tengo vida en común con los niños. No vemos la misma televisión, no hemos tenido las mismas experiencias, no entendemos las mismas bromas. Y esas coincidencias de vida son las que unen a dos personas que no son parientes.

Para amigos, mi marido y mis cuates. Mis hijos tienen los suyos propios, con los que pueden bromear y decir malas palabras y tirarse pedos y jugar. Son sus iguales.

No soy su amiga. Soy su mamá. Y soy la única que tienen.