Un libro se lee en silencio exterior. Las voces que nos llenan son todas dentro de nuestro cerebro y uno está habitado por todos los personajes. Pero uno está solo. Y terminando el libro lo quiere comentar. Es como si todos esos seres ficticios quisieran invadir a otros.
Hay un fenómeno tan marcado de los seres humanos entre su necesidad de aprender en silencio y luego reproducir la enseñanza a los demás. El crecimiento personal es una lucha solitaria. Pero si se queda allí no sirve de mucho. Hay que compartir lo alcanzado.
Tal vez es así que la humanidad crece, mejora, porque avanza gracias a los pasos dados por cada uno en silencio. Y así también se leen los libros y luego hacemos clubes de lectura para comentarlos.
