Los animales que sobresalen de la manada, o son los líderes, o se los comen. Sólo hay una forma de ser especial entre muchos en la que uno está a salvo y es estar tan adelante que sea imposible alcanzarlo a uno. Pero eso sólo le pasa a muy pocas personas. La mayoría navegamos la vida más o menos en el promedio y eso no es malo. Sólo es lo que es.
La maravilla del ser humano es que el esfuerzo compensa la habilidad y uno puede destacar en ámbitos para los que no tiene destrezas exageradas. Y también es maravilloso que uno puede ser perfectamente feliz estando en el medio.
Aceptar en dónde se separa uno de la manada y correr más rápido y encontrarse corriendo con el resto en otra ocasión, allí está el ritmo. Porque necesariamente no nos podemos quedar en el mismo lugar. Pero yo tampoco quiero que me coman.
