El niño tiene partido y está nervioso. Es primera vez que juega con este equipo. Le pregunto qué lo tiene preocupado y dice que no sabe si va a jugar bien.
Las preocupaciones de cada uno no son livianas, por mucho que lo parezcan desde fuera. Sobre todo con el paso del tiempo, uno no entiende cómo se atormentaba por cosas del colegio. Cuando lo de adulto parece mucho más trascendental. Pero se nos olvida que, en su momento, todo eso pesaba y mucho.
Le trato de decir al niño que piense que no es realmente importante, aunque le ponga interés. Es algo que no entiende del todo ahora, pero que espero lo adquiera, más pronto que tarde. La vida es más feliz sin tanta preocupación adicional.
