Sin dormir

Anoche fue una de esas ocasiones en las que la tecnología me hizo no dormir. El sensor nuevo de la niña loqueó (por cierto tengo qué reclamarlo) y me dejó esperando que se normalizara toda la noche. No sucedió jamás.

Despertar después de no haber dormido suficiente me hace ver más tenebrosa la vida, tener menos opciones, multiplica mi mal humor. Hasta que llega la noche y, espero, pueda recuperar todo lo que no hice.

Darnos un momento de descanso, apagar el cerebro consciente, es fundamental para nuestra salud mental, para nuestras emociones, para nuestro cuerpo y hasta para estar delgados… Lo viví muy de cerca el año pasado, ese deterioro de mi integridad por no poder dormir bien.

En estos días de cambios de rutina, mantenerse lo más pegado posible a los horarios va a ser la clave para no volverme loca. Hacer que los enanos se duerman a sus horas me va a ayudar a no volverlos locos a ellos. Todo sea por un aislamiento en paz.

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