Sin distracciones

Saqué a caminar al chucho, sin audífonos. Necesito estar alerta cuando salgo, es una cosa que hemos perdido y que nos pone en peligro. Dejemos la parte esotérica de “estar presente”; no fijarnos en el agujero de la acera nos puede torcer un pie, lo menos.

La capacidad de distraerse es gemela de la imaginación y prima de la creatividad. Poder salirse de una situación aburrida con un simple trazo de pensamiento es un regalo. Pero lo hemos convertido en nuestro estado primario y eso tampoco es bueno. El escaparnos siempre del aquí y el ahora nos deja sin lo que imaginamos ni lo que vivimos.

Estar alerta todo el tiempo es cansado. Y estar distraído todo el tiempo es peligroso. Trato de encontrar un balance. Y siempre, siempre, tengo un libro conmigo.

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