Se me descascaran las uñas

Me encanta tener las uñas pintadas. Cortas, muy cortas por el karate y porque desde que tengo hijos no he querido acuñarlos. Pero no puedo tenerlas pintadas y descascaradas. Es lo peor que me puede pasar de las cosas tontas molestas que le pasan a uno.

A veces los desperfectos pequeños nos cincelan el ánimo. La gotera en el baño que nos desgasta los nervios. La voz chillona de la persona que tenemos al lado en el restaurante. La piedrecita en el zapato. Si pudiéramos hacer cuenta de nuestra vida, veríamos que es un conjunto grande de cosas pequeñas que se van acumulando. Si muchas de esas cositas se desvían, toda la estructura se viene abajo. Así que, si bien uno no se puede amargar por todo, por nada, por poco, tampoco lo puede descuidar.

Tengo pintadas las uñas y mañana voy a estar enseñando las manos, espero y me molesta que la pintura esté descascarada. Pero no tengo tiempo de volver a pintármelas por completo. Así que no me atormento, mucho, sino que sólo voy a pasarme la brocha para un pequeño retoque y espero que eso sea suficiente.

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