Se cayó el mundo

A veces se me olvida lo fuerte que puede llover. Despierto en la noche pensando en olas, esperando que pasen sin ahogarme. Me siento indefensa ante la fuerza de una naturaleza sin límites.

No me extraña que, sin conceptos científicos para explicar los fenómenos naturales, hayamos recurrido a narrativas fantásticas. Conste que a veces la ciencia me suena a magia.

Tener el cuerpo calentito de mi perra, luz y un libro, ayudan a pasar la lluvia. Y sólo espero que los míos estén a buen resguardo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.