Se arruinó la pesa

Tengo una pesa muy mala que me ha servido muy bien de diciembre para acá. Al menos he sabido cómo voy con algún margen de error. Ayer kaputt y hoy tenía que medirme. Pareciera que lo hubiera hecho durante años, cuando el contrario es la verdad.

Llevar una medida objetiva del progreso es excelente. Es más, el la única forma en que sabemos con exactitud si vamos en el camino correcto. Hasta que la medida se vuelve más importante que nosotros y, como en todo, nos ponemos rígidos con nuestros rituales. El objetivo es saber si vamos llegando a nuestro objetivo. Para eso hay muchas maneras.

A mí me cuesta la parte de evaluarme sin fijarme sólo en lo malo. Por eso el numerito en el cuadrado era una gran ayuda. Tengo que buscar otro método, porque no voy a salir a comprar una pesa ahora. Y, sobre todo, tengo que no estar preocupada por no poder hacer lo de todos los martes. Sacaré la cinta de medir.

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