Relatar y volverlo a hacer

Ayer contaba parte de mi vida. Es primera vez que esa historia la dije sin sentimientos. Una conversación más informativa que otra cosa. Qué bueno que veintisiete años después, ya no me afecta.

Los recuerdos no son como fotos que sacamos de una caja cada vez que los examinamos. Son más como figuras de plasticina que se deforman con cada manipulación. Además van vestidos de sentimientos que son intercambiables con otros sin desvirtuar la esencia de la memoria, solo cambia el lugar desde donde la miro.

El tiempo es el principal modelador de estas figuritas. Pero uno también puede decidir qué adornos ponerles, porque cada emoción es fresca y ésas podemos llevarlas al lugar que prefiramos. Es rico examinar una etapa desagradable de mi vida y sentir paz. Tal vez la próxima vez que manipule ese recuerdo, encuentre felicidad. O no, no exageremos.

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