Recuerdos de cosas que no pasan

Escribí el número en el dorso de mi muñeca, esperando que se borrara antes de aprendérmelo de memoria. Un recuerdo por hacer que se escapa por el drenaje cuando me lave las manos y regrese a la mesa vacía porque ya te fuiste, esperando que te llame. No te llamé mañana, ni en el futuro que no pasamos juntos. Recuerdo muy bien ese cumpleaños del año entrante, cuando me diste una mañana de piel haciendo calor entre sábanas de regalo y fui feliz, como no lo voy a ser nunca. Siento todos esos momentos por no venir cuando te veo a los ojos en los que me pierdo como en una noche sin estrellas. Te despediste, eras quien roza una piel casi por descuido porque espera un saludo al día siguiente y yo te respiré como quien no tiene más aire porque no tenía intención de volverlo a hacer. Fui a lavarme tu posibilidad en el lavamanos precario del bar de siempre, desprendiéndome de una esperanza demasiado grande. Salí para no verte más y terminarme la cerveza que ya no tenía gracia, igual que mi vida sin ti.

Me saludaste al día siguiente para volverme a saludar todos los días siguientes de los siguientes, porque tú no te borraste el número que olvidé a propósito que te había escrito en la muñeca.

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