Desenredé el bucle del tiempo
en el laberinto de tu vida
las paredes de palabras
que cercaron mis pasos
llevándome a tu centro
el pasaje sin salida
con el mismo desenlace
construí los muros
para atrapar el miedo
y terminaron sujetándome a mí
perdida sin fin, como no tienen fin tus labios
que siempre me dicen lo mismo.
Ahora que ya no hay oscuridad
que las piedras están desordenadas
y no quedan ni madeja ni luz qué seguir
tengo entre las manos un camino recto.
Lo voy a torcer, enredar, confundir,
para regresar a tu centro
y perderme en ti.
