Quiero comer un pastel

De chocolate, pegajoso, lleno de caramelo y masa húmeda. Estoy ansiosa porque el niño tiene una citación por conducta que me cayó de la nada y me siento culpable como si yo pudiera estar con él en la maldita clase de ciencias sociales que, según él, no hace más que hablar. No puedo conjugar mi idea de lo que él hace y lo que me puede decir la maestra que hace y no sé cómo lo vamos a solucionar y qué implica eso para mí. Porque ellos son mi trabajo, el cuál aparentemente estoy haciendo mal. Entonces quiero comer pastel. No quiero tomar tequila. El gin ya no me gusta. Pero quiero un pastel. Tal vez de fresas con crema.

No puedo saber qué hacen mis hijos todo el tiempo y ni siquiera han comenzado la adolescencia. Tal vez no me sale bien el asunto de ser mamá y preferiría cambiar de ocupación. ¿Será que encuentro trabajo de lectora en alguna parte en donde no tenga mucha relación con más humanos y menos con los que no pueda tener influencia y pasearme en ellos?

En fin. Tal vez quiero brownies.

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