Porque sí

Lo cotidiano nos define. Somos eso que hacemos todos los días. Más que lo que creemos y pensamos. La cara del “voy a lavar ropa hoy porque toca y no porque quiera”, el tratar de no estallar con los niños, el recordar ser cariñosa con la pareja. Todo eso que uno repite es lo que deja de recuerdo, que es en esencia la verdadera inmortalidad.

Además, la rutina sirve de trampolín para los actos extraordinarios. Es el ejercicio del músculo constante, lo que nos prepara para un esfuerzo extra y luego continuar. Aprender a tener una rutina y que ésta nos permita ser flexibles, es el reto de la vida entera.

Toca hacer lo que toca. Mejor si se hace sin tragedias. Porque la vida tiende a continuar, ya sea que uno la acompañe o que se lo pase arrastrando. Prefiero caminar sin pena.

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