Mañana (el 6), cumple 8 años mi niña. La que casi se muere cuando compartíamos piel. La que no lloraba cuando tenía hambre, gruñía. La que pesaba menos que mi gata pequeña.
Esta niña, con su carácter firme, su determinación, la empatía, la necesedad… por ella yo trato de ser mejor. A mi estilo. Con las dificultades que no le oculto. Con los defectos que no le justifico. Porque tengo. De ambos. Y mucho. Y ella también. Pero es allí en donde crecemos.
No quiero que ella jamás sienta que no está cumpliendo mis expectativas. Quiero que se esfuerce y se caiga y aprenda y siga. En toda sinceridad, es difícil no verse en los hijos. Imposible no hacer algo mal. Sólo hay que procurar que las cosas negativas los fortalezcan, no los destruyan.
Me cuesta ser mamá, por ese simple hecho: sé que algo he hecho, estoy haciendo y voy a hacer mal. Espero que lo bueno lo compense.
