Tuve un pequeño rompimiento en mi esquema doméstico y no pude lavar ropa el día que me gusta. Lo estoy haciendo hoy, sabiendo que la otra semana también tendré qué hacer un pequeño ajuste. Tres semanas me está tomando regresar el barco a su cause normal. Ni quiero pensar en el peso y lo que se desacostumbró mi cuerpo a su rutina.
Saber qué viene nos da confianza. Saber que no lo sabemos todo impulsa nuestra curiosidad y mantiene el interés. Por eso nos aventuramos, tratando de mantener el orden interno. Por eso, mientras más jóvenes somos, menos nos importan los cambios; tenemos menos costumbres establecidas qué romper. Y por eso, ver de nuevo el mundo a través de los ojos de nuestros hijos nos hace volver a vivir. Ya me imagino cuando vengan los nietos.
Los cambios me sacan de mi base. La recupero y salto a lo siguiente. Mi vida es estructurada hasta que la sacuden. Me toca reconfigurarla. Y así es muy interesante, aún la más estable de las rutinas.
