Desde hace un par de años, aprendí a planchar camisas. No es una ocupación en donde derroche talento. Más bien me sale todo quebrado. Pero lo hago. Nunca creí que lo fuera a hacer y, así va la vida.
Algunas personas sacan de forma recurrente a la conversación las cosas que hicieron hace algún número de años. Como si sus vidas se hubieran detenido en un punto que ellos perciben como especial. Una cima a la que no pueden volver. Y es cierto, la experiencia va hacia delante. Pero no quiere decir que uno sólo allí haya tenido la oportunidad de ser feliz.
Aprender cosas nuevas, estar abierto a experiencias distintas, hasta probar comida diferente, ayuda a que siempre subamos picos. La vida se pasa y si no caminamos, nos deja.
