Dicen que, cuando uno está indeciso entre dos opciones igual de buenas, debe tirar una moneda. De qué lado caiga resulta indeferente. Lo que importa es cómo se siente uno acerca de lo que escoja el azar. Y es que, siempre lo difícil es decidir entre cosas iguales.
Así con todo. Los dilemas morales nunca son entre algo bueno y algo malo. Eso es fácil. Cuando uno tiene que decantarse por la justicia o la empatía. Allí duele.
Me pasa también con las opciones en un restaurante nuevo. Y casi siempre pregunto qué está mejor. La verdad es que, si todo es relativamente igual, da lo mismo. La moneda puede caer de cualquier lado.
