Nunca es lo mismo

Saber las cosas o sentirlas. Leer acerca de un monumento o verlo. Cuidar una enfermedad o padecerla. No hacemos nuestras las cosas, realmente nuestras, si no las experimentamos. Pero… no necesitamos pasar por tooodas las enfermedades del mundo para tener empatía. O conocer todo el mundo para apreciarlo.

La capacidad de ponernos en el lugar del otro nos acerca y nos hace parte del resto de la humanidad. Cada uno experimentamos la vida de una forma distinta, interna, privada. Entrar aunque sea al principio de ese mundo, es multiplicar el nuestro.

No. No es lo mismo observar que experimentar. Pero a veces simplemente no es necesario. Basta escuchar.

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