Nueva evidencia

Estoy en la etapa de mi vida en la que mis hijos no creen en lo que les digo. Aún y cuando les demuestro que tengo la razón, siempre. Es una cuestión de la edad y la necesidad de salirse del nido. Lo entiendo. Y también entiendo que, puede ser dentro de muy poco, ellos tengan la razón.

Es bueno que la humanidad se renueve, porque los jóvenes están más dispuestos a abrazar nuevas evidencias, hacerle caso a los avances científicos y a adoptar ideas distintas. Allí es cuando uno se forma. Y ese es el problema: la formación. Lo tomamos como una estatua en bronce que debe permanecer por toda la eternidad. Cuando la realidad es que somos orgánicos y debemos seguir cambiando con el tiempo, aunque conservemos nuestra forma básica.

Sinceramente, yo quiero creer que estaré al tanto de lo nuevo que sucede en el mundo y abierta a aprenderlo el resto de mi vida. Y, si no, les llevaré la contraria a mis hijos en una buena paga kármika.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.