No te das cuenta que no te das cuenta

— Esa tele está muy recia. ¿No te das cuenta?

Le pregunto al niño hace unos días. Me respondí de inmediato. Obvio no te das cuenta, si no, ya le hubieras bajado volumen. Lo divertido es que le acabo de hacer la misma pregunta a la niña y Mario me dijo:

— No, obvio.

Porque uno no se da cuenta de lo que no se da cuenta. Ni de lo que tiene atrás, ni de lo que no alcanza a ver enfrente. De todas las cosas que ignora, lo peor es desconocer las que ni siquiera se imagina que existen. Por eso me cuestiono siempre la ciencia ficción porque la construimos imaginándonos mundos que creemos no conocer, pero que sólo pueden salir de lo que ya hemos visto, aunque sean diferentes.

Allí está lo lindo de las expectativas: romperlas con cosas que ni esperábamos es una buena parte de navegar en la vida y estar preparado hasta para lo que uno no puede esperar jamás es la única forma de no romperse.

Yo me he roto por no estar dispuesta a recibir lo que venga. Ahora espero simplemente continuar a pesar de lo que se me ponga enfrente.

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