No me gustó

Hice algo en contra de mi mayor defecto y el resultado es que tengo la vanidad herida. Pero fue por algo bueno.

Todos sabemos en dónde guardamos un orgullo no justificado por cosas que no son nuestro mérito. La nariz recta, la piel suave, el pelo colocho. Como decía mi papá, nada de eso es gracia de uno. Es sólo circunstancial. Pero nos encanta presumirlo.

Las cosas que verdaderamente son para darnos orgullo, el vencer adversidades, ser gentiles, tener empatía, esas no las alardeamos. Hay un entendimiento especial tal vez. Esas cualidades sí tienen mérito y como nos cuestan, su existencia es suficiente.

Hasta que chocan contra las superficiales y está uno todo conflictuado.

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