No me gusta compartir

Tengo que pedir audiencia para usar mi computadora. Mía. La que yo uso para trabajar, escribir… Pero que ahora también es salón de clase, cuaderno de trabajo, lugar de reuniones de niñas y, cuando me descuido, hasta tele. Porque se necesita compartirla en estos tiempos. No me agrada. Yo soy hija única, no me gusta compartir mis juguetes. Esto del desorden de propiedades me saca de mi centro.

Aprender a turnarse para tener acceso a las cosas es algo básico que se debe aprender desde pequeños. Tenerlo todo, todo el tiempo, sólo da una idea distorsionada de lo que hay disponible en el mundo. Eso lo entiendo perfectamente y no me pasa nada con esperar a que me toque. Pero…

Lo cierto es que no se puede hacer mucho en estos días de apuñuscamiento obligatorio. Hasta el espacio auditivo está invadido por el niño creyéndose batería humana y la niña gritando con sus muñecas. Y se sigue. Porque es lo que hay. Ahora escribo justo antes de la cena, lo poco que puedo y que se va. Es mi turno.

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