No como quiero

Me encanta hacer acuarela japonesa. Es un acto fluido, casi meditativo, en el que se dibuja, pinta y sombrea en un mismo trazo. Cada hoja de bambú lleva la vena en el medio del pincel y uno la deposita en el papel con la presión justa. Hacerlo bien es tan bonito como suena. Yo no lo hago bien.

Todo, todo, requiere perseverancia y constancia para mejorarlo. Pero no en una repetición sin sentido. Porque igual se pueden perfeccionar las malas mañas. Hay que buscar cómo hacerlo bien, no importa cuántas veces salga mal.

Pintar no es lo mío. Pero igual pongo todo sobre la mesa y echo a perder muchas hojas. Hasta que me salga como yo quiero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.