Creo que he ido al cementerio donde están mis papás un par de veces. A lo sumo. Y no es para nada reflejo de mi nostalgia por ellos ni de nuestra relación. Es simplemente que ellos no están allí. Y si no están allí bien pueden estar en cualquier parte.
Los seres humanos nos caracterizamos por buscar existencia después de la muerte. Lo tienen todas nuestras religiones, los rituales de entierro, las ceremonias y creencias, altares y leyendas. Por algo nos gustan tanto las historias de fantasmas. Pero… no tenemos más que la vida que llevamos ahorita para vivirla. Esperar que nos vayan a visitar a la tumba, que las generaciones venideras recuerden nuestro nombre, cambiar el curso de la Historia, es pura vanidad. Todo desaparece de la memoria de los hombres.
Creo que iré a ver la tumba de mis padres pronto. Más como un ritual que como una visita. Y creo que mis hijos tampoco irán seguido a mi tumba. No tengo problema con eso.
