No recuerdo la última vez que tomé una decisión en función de amargarle la vida a alguien más. Tal vez bajar la velocidad en el tráfico porque el que viene atrás mío está muy pegado. Tal vez. Pero tengo mucho tiempo de no hacer cosas sólo por joder. No tengo el espacio emocional para eso, suficiente tengo conmigo misma.
Los seres humanos sobredimensionados la cantidad de tiempo y energía que nos dedican los demás. Sin fijarnos que nosotros mismos no estamos pensando todo el tiempo en ellos. Ni los enamorados adolescentes de cualquier edad tienen verdaderamente fija y sin tregua la figura del ser deseado. Es imposible. Hay que vivir y eso consume mucho tiempo.
Llegar a la edad en que uno sabe que no figura en las intenciones de los otros y que, aunque así fuera, no es importante la opinión del 99.9% de personas, es el regalo de libertad que uno recibe por perder la juventud. Casi, casi compensa.
