Me levanté una uña

Hoy pateamos mascotas en el karate. Es riquísimo hacer eso. Da un enfoque especial al movimiento tener un blanco a qué apuntarle y poder descargar toda la energía. También hay un riesgo mayor de lastimarse, aunque sea un poco. Como hoy.

El perfeccionamiento de una técnica debe siempre tener un propósito. Tanto esfuerzo sin resultados no tiene sentido. Por eso es que uno practica para algo. Y por eso ponerse fechas es bueno. Adelgazar para un cumpleaños, estudiar para un examen, entrenar para una competencia. Da mucha energía. Pero también es ficticio. Debe haber una continuidad en el mejoramiento, aunque no haya un fin en especial. Eso es mucho más difícil de mantener. Por eso tienen tanto éxito los famosos challenges de principios de año y tan pocos continúan con esas enseñanzas.

Mañana voy a regresar al karate, con menos uña que hoy. Porque el entreno es de siempre, mi uña vuelve a crecer y yo quiero estar lista. Para cualquier cosa.

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