Cada vez tengo menos cosas que realmente me mueven a alegar. El tráfico creo que se lleva toda esa energía. Y la edad. La edad me ayuda a poner las cosas en perspectiva y quitarles mucho del peso emocional que antes podría haber llevado un calcetín tirado en el piso. No es tan importante.
A la par de eso que podría ser falta de interés, he aprendido a poner límites firmes a lo que realmente me molesta. O a pedir lo que verdaderamente quiero. Tener una discusión profunda, molesta, cansada, con alguien con quien no me interesa tener una relación verdaderamente duradera, simplemente no tiene ninguna ventaja. No entiendo por qué invertirle capital emocional. O al menos eso estoy aprendiendo.
Me falta demasiado para poder ir en el tráfico sin despotricar, No me sirve de nada, ni siquiera de desahogo, porque abundan. Pero no sé si me va a alcanzar la vida para llegar a ese nivel de autoconocimiento.
