Hoy se cayó Spotify. Primero entré en pánico y pensé que me habían hackeado la cuenta. Luego vi que el problema era mundial y me relajé. No es que haya tenido el servicio, es que nadie más lo tenía.
Nos gusta ser los únicos para cosas buenas y uno más entre muchos para cosas malas. Supongo que es porque en cualquiera de ambas circunstancias, somos especiales, pero por razones opuestas. Si sólo a nosotros nos toca el premio, es porque hicimos algo excepcionalmente bueno. Pero si nos sacamos un regaño, un castigo, algo desagradable, es porque somos especialmente “malos”. Hay una gran carga de pensamiento mágico en eso, porque lo aplicamos a todo, hasta a cosas que están totalmente fuera de nuestro control. En la vida, pasan cosas. Nada más. Y son buenas o malas dependiendo de cómo nos toque vivirlas.
Al rato ya regresó el servicio, como supuse que iba a suceder cuando vi que mucha gente estaba igual que yo. Nada como ser común en lo que sufrimos todos.
