Hay ocasiones en las que el fin sí es importante. Como en el deporte. Que hay ganadores y perdedores. Claro que el camino para llegar al final cuenta, pero lo objetivo es un marcador y no hay más. Eso es para competencias completamente artificiales, nada orgánico.
En la vida de verdad, nada cuenta tanto como el camino. El fin lo conocemos de sobra y de allí nadie sale ganador. Todos queremos que el viaje cuente de algo bueno, para eso se entrena uno todos los días.
Es rico tener una medalla por haber ganado. Como la foto de un buen día. El recuerdo de algo importante. Y ya, uno sigue.
