Qué difícil ver los cimientos de los edificios una vez están construidos. Pero allí están, sin dudarlo. Nosotros, todos, estamos construidos de igual forma sobre piedras angulares que nos dan forma. Los recuerdos fundamentales de nuestras vidas nos limitan la resistencia que tenemos a los elementos, nuestra sanidad, nuestra felicidad.
La maravilla de ser seres humanos con cerebros plásticos es que podemos cambiar hasta los recuerdos, al menos colgarlos con otros marcos y así, transformar nuestras vidas.
Realmente yo no sabía que una de las experiencias más importantes de mi infancia no la había compartido jamás, hasta que escribí acerca de ella. Ha sido el marco de referencia para mucho de mi comportamiento, creí que la gente cercana a mí la conocía. Y no. Pero ahora que pude hablar de ella, deja de tener el peso de antes y me permite reenmarcarme . Tal vez todo eso sí es una mejor forma de arquitectura.
