Muchas de las recetas en mi casa tienen apuntado su lugar de origen. Es impensable hacer Stolen y no recordar a Ana María (Annie, le decía mi mamá) y las comidas deliciosas en su casa. O el mazapán en casa de la Chiqui, también dueña de la receta de lomito que quiero hacer. Hoy hice las galletas de whisky de Susie, que me remontan a mi adolescencia.
Agradezco que compartan conmigo las cosas que les gustan. Música, libros, arte. Yo sólo tengo una capacidad limitada de conocer cosas y abrirme a las preferencias de los demás me expande el mundo. Seguro no habría leído a Gayman, Borges, Padura y tantos otros sin una recomendación de gente mejor educada que yo.
Gracias por hacer más interesante mi vida. Gracias por pasarme lo que les gusta. Gracias por entender que lo lindo de la vida no se acaba cuando se comparte. Y, gracias, por las galletas de whisky.
