Regresamos al lugar donde no hubiera querido volver a venir. Tiene la cualidad de lo surreal, el regresar a una pesadilla conocida. No porque uno conozca el argumento deja de dar terror. Conozco el final. Todo va a estar bien. Ya estuvo mal.
Creemos que todo lo malo sólo debe pasarle a los demás y que es ridículo que se asombren. Claro “es parte de la vida” y tantas otras platitudes. Cuando nos toca a nosotros, cae de sorpresa. Se nos olvida que todo está sujeto a deteriorarse.
Yo no estoy contenta aquí. Estoy tratando que no me afecte demasiado. Pero dudo que pase sin dejar huellas. Menos mal ya estoy marcada de la vez pasada.
