La importancia de no fijarse

Tenemos la dicha de ser la casa a donde quieren ir todos los amigos de mis hijos. Aunque no lo entiendo, porque yo trato a esos niños como a los míos y eso no es especialmente dulce. Tal vez es porque comen bien y los dejo ir a gritar como acuchillados al jardín. Lo cierto es que no ando encima de ellos, viendo qué hacen. Así como era en mi tiempo. Yo no soy de las mamás que andan organizándoles la agenda a sus hijos cuando tienen visita. De lo que más me gustaba era hablar con mis (escasas) amigas. Apenas tenía noción de tener que hacer algo con ellas más que estar.

No fijarme también ayuda a darles espacio. Deben estar desesperados por tener un tiempo sin mí. Es extraño, sobre todo porque en casa no se mira tele todo el día, ni se tienen aparatos electrónicos pegados a las manos. Tal vez esa sea la idea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.