La espera de las cosas

A los niños les pregunto qué quieren de regalo para sus cumples. A mí me hacían hacer una lista vaga de deseos que a veces se cumplían y a veces no. Me encantan las sorpresas, pero pocas cosas se aproximan al placer de las cosas esperadas y cumplidas. Es ir de viaje. O uno tiene un plan y le exprime hasta el último momento al tiempo, o va como veleta sin rumbo y sin saber lo que se mira.

Los planes son propuestas a futuro que nos ayudan a disfrutar las cosas por adelantado. Algo así como la línea preliminar de un dibujo que hay que colorear después. No siempre, bueno, casi nunca salen hasta el último ítem. Hay cosas que nos hacen cambiar de rumbo. Hay que estar preparado para no estarlo y que eso no arruine la experiencia. Algo así como la flexibilidad es una señal de fortaleza. Qué lindo poder disfrutar de todo, aunque no lo esperemos.

A mí me gusta planificar, investigar las mejores rutas, adelantarme hasta a los menús disponibles. Pero también me gustan las sorpresas y los mejores días han sido los que me desvío. No siempre.

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