El niño me acaba de preguntar por qué el tiempo pasa más rápido cuando estás contento. La mera percepción de lo que sucede. La respuesta está en la misma pregunta pero no se le puede decir sólo eso al niño. Pasa rápido porque no le estás poniendo atención. Se escabulle.
Te duele un diente y el tiempo se vuelve melaza. Avanza al paso de una tortuga. O al menos así lo percibimos. Nada nuevo en todo esto, pero sí es nuevo para él, que está comenzando a caminar su propio recorrido por el tiempo y darse cuenta que lo hace.
Las distorsiones son profundamente personales, porque uno sólo puede sentir lo de uno. Y también son indudablemente universales, todos las experimentamos. Compartimos el proceso, allí nos podemos entender.
Poco a poco, el tiempo se les va a pasar entre las manos a estos hijos míos. Tal vez recuerden su pregunta cuando se las hagan a ellos. Compartir el mismo momento de nuevo a la distancia de años.
