Preguntan mis hijos si hay antídotos contra los venenos de las serpientes y, sí, contra algunos. Hay vacunas contra virus y medicinas contra enfermedades, antibióticos contra bacterias y nos vamos inventando cosas que contrarrestan lo que nos daña.
Pero no hay inyecciones que nos hagan hacer algo. No puedo meterles entusiasmo, ni disciplina, ni ambición a mis hijos. Se las puedo explicar de una forma que les sean atractivas, pero, si no están convencidos de quererlas, poco puedo aportarles.
Las emociones nos ayudan a entusiasmarnos para hacer cosas. Entenderlas y utilizarlas nos sirve de energía para realizarlas. Y terminamos queriendo infectar de entusiasmo a los demás. Aunque ellos tengan el antídoto de la hueva contra eso.
