Gente interesante

Si uno presta atención, todas las personas tienen algo interesante qué contar. Pero no todas son interesantes. El pozo de personalidad que se han cavado es superficial y no siempre hay agua allí. Pero, de vez en cuando, uno se encuentra con gente de profundidades inagotables, aunque el líquido no sea necesariamente del sabor que a uno le gusta.

Hay pocas cosas tan fascinantes como el escuchar a alguien hablar con pasión de algo que conoce y le gusta. Y, si encima de eso tiene una genuina apertura a aprender más, curiosidad de preguntar y autoconfianza para admitir que no lo sabe todo, ni del mismo tema que sabe mucho, esa persona es un tesoro.

Lo cierto es que uno tiene hasta cierta obligación de ser más curioso, más abierto. No hay excusa para quedarse estancado en las cosas que a uno le gustaban antes. Porque es sacar agua del pozo sin rellenarlo. Al final, se va a agotar.

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