Explicar pasados en diferido

El niño no sabe qué es una casetera ni un walkman. Explicar cómo esperábamos a grabar nuestras canciones de la radio suena a operaciones complicadas sin mucho sentido. Ir a una tienda de discos cuando tenías dinero, aguantarse a los locutores que interrumpían las canciones, enseñar qué es un cassette. Cosas que no tenemos en común con los niños y que marcan una forma de ver el mundo.

Luego leemos costumbres del pasado más lejano y no nos parecen tan distintos, tal vez porque nos concentramos en la parte humana y no en las costumbres incidentales. El ser humano no cambia en sus necesidades básicas, los sentimientos son universales y tenemos las mismas emociones que una persona en la prehistoria. Es más, también tenemos las mismas motivaciones, aunque tengan diferente forma.

Logramos encontrar historia compartida si nos vamos a lo básico. Con cualquiera. Y eso es tan valioso para reconocer la humanidad en el otro como indiferente es la mayor parte de externalidades, aunque éstas sean más evidentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.