Eufemismos

La desviación de las palabras se puede hacer usándolas demasiado o utilizando otras expresiones menos «fuertes». «Amar», por ejemplo, se utiliza para tantas cosas distintas, que apenas saca alguna sangre cuando se dice de verdad. Las cosas que se dicen, cuando llevan todo el filo que deben, cortan, queman, marcan, duelen. Como debe ser.

Pero no sé qué me disgusta más, si la sobreutilización de palabras, o su desuso por completo. «Compañera», en vez de novia (hasta «pareja» es menos tibio). Acabo de leer que un político dio «aseveraciones falsas», háganme favor, cuando «mentira» explica perfectamente lo que se hizo.

El lenguaje nos separa del resto de animales, sobre todo en su uso abstracto y desligado del tiempo inmediato. Poder hablar de planes futuros, de recuerdos, de anhelos y rechazos, nos ha construido la cultura. ¿Qué sería de la poesía si no hubiera una calle de idioma por dónde llevar todos los sentimientos?

Me gusta ser precisa, aunque me arriesgue a ser pesada. Al fin y al cabo, prefiero que lo que digo lleve toda la gravedad de lo que quiero comunicar. Para cosas efímeras, están las miradas y ésas sí son sujetas a interpretaciones erróneas.

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