Esas personas que tienen éxito “de la noche a la mañana”, seguro se han dejado el alma entera trabajando por obtenerlo. Nada surge de la nada y, como no tenemos ningún djiin a nuestro servicio, la magia está en la persistencia. El talento sin práctica se queda estancado. Las ideas geniales sin esfuerzo son para dejarlas en sueños. Hasta el amor, que todo lo puede, necesita que lo atendamos todos los días.
Parece irónico, pero es más difícil esa disciplina para las personas que tienen más habilidades. Porque requieren menos esfuerzo para estar un poco arriba del promedio, que el promedio. Navegar sobre la corriente es tranquilo. Hacer un poco de cambios ya necesita que le metamos ganas. No se trata de siempre luchar contra todo. Es sólo aplicar lo que uno tiene bien para hacerlo mejor.
Los rituales, los horarios, el orden, la disciplina y la constancia, todas esas palabras que suenan desagradables, son simplemente los cauces que nos ayuda a no gastar esfuerzos y concentrarnos en lo importante. El éxito súbito vendrá tarde o temprano. Y siempre es más alegre ir más rápido que el promedio.
