El tiempo se detiende

La mejor forma de hacer que pare el tiempo es sostener una plancha (las de ejercicio). O estar debajo del agua. O estar aburrida. Tan aburrida. Como hoy que vamos a mitad de la semana y ¿en dónde se meten las horas para multiplicarse? ¿También ellas engordan con la pandemia y por eso son más lentas?

Aunque lo podemos medir con exactitud, nuestra percepción del tiempo es completamente plástica. Miren si un minuto, el mismo, no se les hace eterno bajo una ducha fría e inexistente con un beso. Tal vez la cura del aburrimiento sea poner atención aguda a lo que está sucediendo, examinar cada segundo que pasa entre nuestras manos como una piedra preciosa, flotar en ese río que nos lleva a todos.

Puede ser que sólo esté aburrida hoy. O que el día fue lento para durarme, porque la vida corre de prisa.

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